Comprar para reformar. Una buena opción

publicado a la‎(s)‎ 11 nov. 2013 8:48 por Vicente Tomás Pérez Giménez   [ actualizado el 13 nov. 2013 3:17 ]


Después de varios años de continuas bajadas en los precios de la vivienda, con un descenso acumulado de más del 30% desde finales del año 2007, el mercado inmobiliario ofrece muchas oportunidades de inversión, tanto en vivienda nueva como usada.

En el caso concreto de la vivienda usada, los últimos datos indican que el descenso en los precios se ha estancado, especialmente en el centro y zonas consolidadas de las ciudades, lugares con buenos servicios administrativos, comerciales y de transporte, y donde la oferta de vivienda nueva es limitada.

La vivienda de segunda mano se convierte, por lo tanto, en una opción muy interesante para compradores que buscan, por encima de todo, una buena ubicación y una completa red de servicios a su alcance. Por contra, se trata generalmente de viviendas antiguas y que precisan de reformas en mayor o menor medida.

El hecho de que sea necesaria una reforma posterior puede ser incluso una ventaja y permitir al comprador una mejor negociación en el precio, ya que a su favor juega la necesidad de una inversión adicional para adecuar la vivienda a las necesidades y normativa actuales. Y eso implica un coste a tener en cuenta.

Por este mismo motivo es muy recomendable que la inversión total prevista contemple, además del precio de compra, el importe de las reformas a realizar, y a ser posible con un cierto margen para los imprevistos. Sería arriesgado realizar la compra de una vivienda sin el asesoramiento y la valoración previa de un profesional especializado en reformas. Dicha valoración, sumada al precio del inmueble y los gastos asociados, dará como resultado el importe final de la operación de compraventa.

Por último, e independientemente de la cuestión económica, es importante considerar como un gran valor añadido el hecho de que, al adquirir una vivienda antigua para reformar, el comprador acaba siendo el propietario de una vivienda única, diferente, totalmente adaptada a su gusto y necesidades, y en el entorno escogido. Para no pocas personas esto puede pesar en su decisión incluso más que la cantidad total invertida.

Las reformas necesarias han de verse como parte del proceso de compra, no como un inconveniente del mismo. Llevan su tiempo, pero lo importante es el resultado final. Y pueden ser además una oportunidad inmejorable para diseñar y darle un toque personal a nuestro propio hogar.